lunes, 5 de febrero de 2018

La Alvin Ailey II abre la 35 Temporada de Danza de Terrassa

Alvin Ailey II en Breaking Point. Foto: Josep Guindo

El Centre Cultural de Terrassa ha inaugurado su 35 temporada colgando una vez más el cartel de completo y con mucho público en espera por si había alguna anulación de última hora. Y es que la propuesta ha sido, una vez más, de altísimo nivel. Los jóvenes de la Alvin Ailey II visitaban de nuevo Cataluña con su energía desbordante y con la mítica Revelations como colofón.

Carolina Masjuan

El 30 de marzo de 1958 Alvin Ailey y un grupo de bailarines de danza moderna, todos de raza negra, actuaron por primera en Nueva York. La troupe se desplazaba en lo que ellos llamaban “the station wagon tours” un automóvil que conducía un viejo amigo de la compañía, Mickey Board. Sus trabajos incorporaban a menudo temas de su experiencia afroamericana y juntos cambiaron para siempre el mundo de la danza. Desde entonces ha llovido mucho, pero el espíritu de la compañía ha permanecido intacto, esa misión pionera de ser una comunidad cultural extensiva que acerque la danza, ya sea mediante la formación o como espectáculo, a todo tipo de público, sigue siendo su motor.

Tara Bellardini en Circular. Foto: Josep Guindo
Una de sus coreografías estrella Revelations (1960), que supuso un hito en la historia de la compañía, continúa representándose de forma habitual como colofón en sus representaciones a lo largo y ancho del planeta, pero su repertorio se ha ido ampliando e incorpora coreografías de jóvenes contemporáneos. Actualmente la troupe ya no está formada únicamente por bailarines de raza negra, aunque éstos continúan siendo mayoría en las dos formaciones actuales.

Fundada en 1974 como “Alvin Ailey Repertory Ensemble”, dieciséis años después de que la compañía “madre” la Alvin Ailey American Dance Theater (AAADT) presentara su primera coreografía, la actual Alvin Ailey II ha sido dirigida por Sylvia Waters hasta 2012. Bajo su liderazgo, la Ailey II se fue consolidando como una de las más aclamadas y queridas compañías de danza moderna.

Con Troy Powell como Director Artístico, esta joven formación continua entusiasmando a sus audiencias mediante la fuerza y motivación de unos artistas excepcionales y contratando trabajos de nuevos coreógrafos. Su forma de bailar ha sido definida como “extreme dancing” sus saltos son alucinantes, sus extensiones asombran y su interpretación convence. Ello la ha situado entre las más exitosas del mundo y ha contribuido a crear el “mini-imperio” Ailey con un teatro, una escuela, programas comunitarios y dos compañías. Un sueño, vaya. 

Circular. Alvin Ailey II. Foto: Josep Guindo
Formada por doce bailarines, la Ailey II, es mucho más pequeña que la titular que cuenta con treinta y dos, y sus miembros son más jóvenes, veinte y pocos años como mucho.

El programa de Terrassa, presentado previamente por Troy Powell, se compuso de dos piezas de reciente creación y Revelations

Empezamos con Circular ​(2016) del coreógrafo Jae Man Joo. De estilo neo-clásico contemporáneo, la pieza capta el círculo completo de las emociones humanas en una conversación sincera a través del movimiento. El paisaje sonoro es de diversos compositores yendo desde Denisov a Haendel. No es una pieza fácil ni para los bailarines ni para el público, no se aprecia un hilo conductor ni tampoco una expresión definida. Dividida en diversos cuadros, permite a los bailarines lucirse de forma individual o en dúos, con momentos bellísimos como el magnífico paso a dos masculino con la música del famoso “Suspiri” de Haendel. Una pieza intimista, oscura, que los bailarines, magníficos siempre, hacen suya y consiguen que trascienda.

Jessica Amber Pinkett y Christopher R. Wilson
Breaking Point. Foto: Josep Guindo
Breaking Point ​(2017) por el contrario, es intensa, energética, un torbellino de movimiento alucinante por su rapidez y coordinación. Una lucha por el deseo llevada al límite que deja sin aliento a los bailarines y también a la audiencia. Adaptada con la música de Audiomachine, se trata de una coreografía potente de Renee McDonald que captura la fuerza de voluntad y el frenesí por mantener la “lucha” hasta el "punto de ruptura" que le da nombre. Una explosión de la mejor danza con momentos realmente espectaculares como el paso a dos de  Jessica Amber Pinkett y Christopher R. Wilson, el solo de Yazzmeen Laidler u otro magnífico solo, el de Kyle H. Martin que provocó una entusiasta ovación, aunque fueron constantes las muestras de conexión de la audiencia, totalmente conquistada por el magnetismo de la pieza y el altísimo nivel de la ejecución un auténtico torbellino dancístico al servicio de la técnica más depurada.

Y para finalizar la aclamada, icónica, magnífica, ‘Revelations’, la creación de danza moderna más representada de la historia desde su estreno en 1960. En el Liceu hace cinco años la vimos por la compañía madre y en Peralada hace dos veranos la volvimos a ver por esta misma formación y seguro que todos quienes asistimos, conservábamos en la retina las imágenes de ese elenco de sensacionales artistas de color ataviados por trajes blanquísimos, con una escenografía simple y sobria pero de una magnífica plasticidad. 

Pese a hacer casi cuarenta años de su creación la gran Revelations sigue siendo aclamada donde quiera que vaya. Es una obra maestra, atemporal, un clásico de la danza moderna que la compañía ofrece de forma exquisita, trabajada al máximo, cuidada hasta el más mínimo detalle, con el máximo respeto y que sigue cautivando e todo el mundo.


La Alvin Ailey American Dance Theater en Revelations.
Foto: Nan Melville

Los alumnos de la Alvin Ailey School aprenden Revelations recién llegados a los estudios de la compañía en Nueva York de la misma forma que los alumnos de la escuela Vaganova aprenden a ser cisnes desde su primer plié. Una fuerte comunión ya desde el inicio para los jóvenes de la Ailey con ese legado, una responsabilidad y un honor tener en sus manos la tarea de retransmisión de su repertorio. 

La espiritualidad del góspel y el blues, la pasión, la emoción, puestos en escena de forma maravillosa en una coreografía que recoge momentos de la vida de los habitantes de raza negra del sur de los Estados Unidos de América. Una reivindicación de los derechos de los negros y contra el racismo que emociona y entusiasma a partes iguales. La audiencia participa de la fiesta en la parte final con el famoso espiritual "Rocka my soul in the Bosom of Abraham” que se celebra con un bis y desata la euforia.

Breaking Point. Foto: Josep Guindo
Alvin Ailey (Texas - 5 de Enero de 1931) falleció a causa del sida el 1 de diciembre de 1989 en Manhattan, New York, pero su legado sigue vivo y magníficamente preservado y representado, no sólo por una compañía de bailarines profesionales altamente comprometidos, sino también por una cantera que si bien no podrá integrarse en su totalidad en la compañía titular, no dudamos que seguirá entusiasmando a su audiencia dondequiera que recale.

Terrassa ha querido recoger algunos testimonios de la audiencia una vez finalizado el espectáculo. Pueden encontrarlos, junto con fragmentos de las dos primeras coreografías -Revelations no puede ser grabada ni fotografiada más que con un permiso especial muy difícil de conseguir- aquí 

El Centre Cultural de Terrassa sigue cosechando éxitos y se consolida cada vez más como el punto de referencia obligado para la danza en Cataluña. Con un Liceu bajo mínimos y un Mercat de les Flors centrado en un estilo de danza determinado, Terrassa, por el contrario, ofrece una o incluso dos propuestas mensuales con un abanico de estilos capaz de satisfacer a todos los paladares, no solo por lo ecléctico de sus propuestas, si no sobre todo por la calidad, la exquisita selección y una labor ejemplar al saber aprovechar los recursos existentes sumando sinergias con otros teatros de Europa. 

Yazzmeen Laidler.
Breaking Point. Foto: Josep Guindo
Así Alvin Ailey se pudo traer ya que la compañía estaba de gira por Europa y se pudo aprovechar la circunstancia para que se acercaran a Terrassa. El público unánimemente estaba entusiasmado. El número de abonados no para de crecer y la fidelidad de los más antiguos así como las veces que se ven obligados a doblar las propuestas son el principal signo del éxito de Adriá Fornés y su magnífico equipo.

Acabamos de empezar y no podía haber sido mejor pero la 35ª Temporada BBVA de Danza cuenta con una amplia programación donde se presentan producciones exclusivas para Terrassa como es el caso de Carmina Burana de María Rovira (29 y 30 de septiembre) y se recuperan figuras internacionales que llevan sus propias creaciones como son la estrella Ivan Vasiliev (15 de abril) y la bailaora María Pagés con su Yo, Carmen (24 de febrero). 

En esta 35ª temporada actuará también el recién estrenado Ballet de Cataluña, residente en el Centro Cultural Terrassa (28 de abril). Las grandes compañías internacionales que nos visitarán después de la Ailey II, son el Ballet de Burdeos, con una gran producción con varios coros, cantantes solistas y orquesta que interpretarán El Mesías en directo (17 y 18 de marzo), el Scapino Ballet de Rotterdam con un espectáculo de nueva creación, Scala (27 de octubre) y el Ballet de Moscú con una doble función de el Lago de los Cisnes (17 y 18 de noviembre). 

Dos grandes galas en primavera y en otoño. La Gala Bailarines catalanes en el mundo es una gran oportunidad para ver el gran nivel de nuestros bailarines que actualmente actúan en las mejores compañías del mundo: Royal Ballet de Londres, English National Ballet, Royal Danish Ballet, Ópera de Oslo, Compañía Nacional de Danza y Ópera de Bucarest, en dos funciones que tendrán lugar el 19 y 20 de mayo. 

Kyle H. Martin. Breaking Point.
Foto: Josep Guindo

Como ya es habitual en la Temporada BBVA de Danza, el 15 de diciembre se celebrará la Gala Final de Temporada con Estrellas de San Petersburgo. Primeros bailarines y solistas de los teatros más importantes de San Petersburgo: Mariinski y Mijailovski, entre otros, interpretarán los fragmentos más espectaculares de los grandes ballets. 

Las cifras de la última temporada sitúan de nuevo el Centro Cultural Terrassa en un contexto de crecimiento tan en cuanto en producciones de danza como en número de espectadores. En 2017 disfrutaron de la 34ª Temporada BBVA de Danza más de 6.500 espectadores con una valoración media de 9'2 sobre 10, según las encuestas de valoración realizadas a la salida de cada una.

Corran a comprar sus entradas porque vuelan http://www.fundacioct.cat/es/programacions/dansa/




domingo, 28 de enero de 2018

Le Jeune Homme et la Mort & La Sylphide por el English National Ballet.

Tamara Rojo e Ivan Vasiliev en Le Jeune Homme et la Mort.
Foto: Laurent Liotardo

El pasado viernes 19 de Enero, el English National Ballet (ENB) nos ofreció una doble propuesta de danza con dos clásicos tan hermosos como perturbadores. Lo que pudimos ver en el London Coliseum de Londres fueron dos historias con argumentos y estilos diferentes, creadas con más de un siglo de diferencia, pero con dos elementos en común. Un rol interpretativo a destacar y un mismo hilo conductor: un amor tan apasionado como destructor, tan inocente como irreal, que conduce a los héroes al más terrible de los finales.

Sylvia Grau

La velada empieza con Le Jeune Homme et la Mort, una coreografía de Roland Petit a partir del libreto de Jean Cocteau. La obra, estrenada en 1946, tiene lugar en un sórdido estudio en el París de la post-guerra y es en esa escenografía, idea del director de arte Georges Wakhévitch, donde el tándem Petit y Cocteau nos muestran la relación tormentosa y violenta entre un amante y su perdición, una perdición en forma de mujer fatal que a través del desprecio y la provocación, va destruyendo el alma del hombre hasta que queda sin vida.

La Sylphide por el English National Ballet.
Foto: Laurent Liotardo
Petit nos cuenta la historia a través de la exaltación de pasos y gestos cotidianos, que se transforman en una prodigiosa danza. La música, decisión en el último momento, es uno de los elementos principales en escena, ya que cada nota de la Passacaglia de Bach aumenta cada uno de los movimientos descritos por Petit.

Su primer protagonista, el bailarín y actor Jean Babilée, entregó tanta personalidad a este personaje que se ha presentado como un gran reto para los futuros aspirantes, como fueron Nureyev, Baryshnikov y Le Riche. Aunque la pieza es de una elevada exigente técnica y física para el hombre, el mayor reto en mi opinión es la interpretación, que precisa de un intenso dramatismo no muy habitual en la danza clásica o neoclásica. En cuanto al papel de la mujer, aunque no luce tanto en el aspecto físico-técnico, me aventuraría a decir que es un reto interpretativo mayor, sobre todo por incluir elementos como el misterio, la provocación, la mofa y una sensualidad perversa, y se verá enormemente afectado por la personalidad de la bailarina que lo interprete.

Ivan Vasilev, Le Jeune Homme et la Mort.
Foto: Laurent Liotardo
El pasado día 19 dos grandes estrellas de la danza, Tamara Rojo e Ivan Vasiliev, dieron vida de nuevo a Le Jeune Homme et la Mort. Rojo, que ya había interpretado esta pieza antes con Le Riche, resolvió de forma brillante el rol aportándole su gran personalidad, la misma con la que ha bailado siempre y con la que ahora lidera el ENB. En sus gestos y en sus inmensas miradas pudimos leer claramente el papel creado por Cocteau, y a los pasos de Petit les regaló una elegante sensualidad y seductora frialdad.

Vasiliev, que al igual que Rojo ya había interpretado la obra antes con una versión también para el ENB en 2011, demostró de nuevo su gran virtuosismo y técnica, pero sobretodo destacaría su pasión en la interpretación, con una expresión perdida que nos evocaba la locura y movimientos explosivos que describían perfectamente su alma atormentada.

Las dos estrellas de la danza, con una técnica más que controlada, parecía que podían jugar más a ser actores y disfrutar de la interpretación, o al menos así se transmitía a una audiencia que quedó presa dentro de la obra durante los intensos dieciocho minutos que duró la coreografía.

Tamara Rojo, Le Jeune Homme et la Mort. Foto: Laurent Liotardo
El final, como si el espectador visualizara un cuadro, muerto y muerte se adentran en los tejados de París mientras el telón nos despide lentamente de la historia.

A continuación, la compañía inglesa nos propone un viaje a Escocia para conocer el gran clásico de Bournonville, La Sylphide, versión que hace el creador de la escuela danesa en 1836 del ballet original de Filipio Tagioni para la Ópera de París.

La versión de Bounonville es la única que ha sobrevivido de las dos y se considera el primer ballet romántico y obra clave del siglo XIX. Con el ánimo de mantenerse fiel a la tradición danesa, la directora artística, Tamara Rojo, decide invitar al experto en Bournonville, Frank Andersen, para colaborar en el proyecto. Se confirma así la vocación didáctica del ENB, educando en otros estilos de la tradición clásica tanto a los bailarines como al público inglés.

La Sylphide por el English National Ballet.
Foto: Laurent Liotardo
A nivel técnico, La Sylphide de Bornonville nos seduce con la exigencia que requiere en las piernas y los pies de los bailarines, con constantes saltos y mucho trabajo rápido de pies. Como contrapunto la parte superior del cuerpo debe permanecer natural, sin demostrar esfuerzo alguno, permitiendo desarrollar dulces movimientos de brazos. 

Otro gran desafío para el bailarín es la musicalidad y la parte interpretativa, que, con grandes influencias del mimo, pretende explicar la historia con todo detalle.

Para situarnos aun más en el contexto de la historia y reforzar la interpretación de los bailarines, acompaña este ballet la música del compositor romántico Løvenskiold , que junto con la gran escenografía y el precioso vestuario, nos trasladan a un ambiente escocés en el primer acto y al mundo etéreo de las Sylphides en el segundo.

Destacamos el baile con los zapatos, que le da credibilidad al argumento, mientras las Sylphides etéreas bailan en puntas, las mujeres escocesas reales bailan en zapatos, que además usan para marcar el ritmo en algunos fragmentos de la coreografía.

Este ballet escrito por Adolphe Nourrit, cuenta la romántica historia de cómo el escocés James queda fascinado por La Sylphide, al igual que Nourrit quedó fascinado por la bailarina Marie Taglioni.

Rina Kanehara e Isaac Hernández en la Sylphide.
Foto: Jason Bell

La noche antes de su boda, James siente la presencia de La Sylphide, aunque podríamos pensar que ya la ha visto anteriormente en sus sueños. Al confirmar que este hermoso ser existe, abandona a su prometida para encontrarse con La Sylphide en el bosque. A través de un baile en el que los amantes no logran tocarse, La Sylphide evade todos los intentos de James, el joven se da cuenta de que ese ser maravilloso jamás podrá ser suyo y en un intento de retenerla para siempre, provoca que la criatura del bosque pierda sus alas y muera. El ballet termina con el amante abatido por la muerte de La Sylphide, y la culpa y la pena le llevan al mismo destino que su amada.

La pasada noche del viernes James estuvo interpretado por Joseph Caley, recientemente promocionado a Bailarín Principal, y La Sylphide por Rina Kanehara, solista junior de la compañía. La misma noche encontramos otro bailarín solista junior en el papel de Gurn, el madrileño Daniel Kraus, y la primera solista Crystal Costa debutando en el papel de Effy. A destacar la interpretación de la Primera Artista Precious Adams en el papel de First Sylph. Todos ellos y el resto del elenco del ENB, consiguen traernos el estilo Bournonville y transmitirnos esa alegría al bailar típica de la tradición danesa.



lunes, 22 de enero de 2018

Víctor Ullate: "Es un privilegio que Lucía Lacarra vaya a dirigir el Ballet de la Comunidad de Madrid"

Víctor Ullate y Lucía Lacarra

El maestro Ullate lo tiene muy claro. Ha llegado el momento del relevo. Así, en septiembre de este año, el Víctor Ullate Ballet-Comunidad de Madrid celebrará su 30 Aniversario con un soplo de aire fresco. Lucía Lacarra, quien entre otros posee el Premio Benois de la Danza, asumirá la dirección artística de una de las pocas compañías que ha conseguido en este país cumplir la tercera década de su vida.


Lola Ramírez

La agenda del maestro está que se sale. Hay que hacer cola para conseguir una entrevista con él. Habrá que esperar, aunque la noticia no puede hacerlo. Treinta años después de crear el VU-BCM, Víctor Ullate cede al paso a la que en su día fue una de sus mejores alumnas: Lucía Lacarra.  La bailarina de Zumaia se formó y comenzó su trayectoria profesional dentro de la Escuela y el Ballet de Víctor Ullate, siendo una de las figuras más destacadas de la cantera de bailarines formada por el maestro Ullate, entre ellos Tamara Rojo, María Giménez, Ángel Corella, Igor Yebra y Joaquín de Luz. "Es un privilegio para España, para la Compañía y para mí que Lucía haya aceptado el reto de dirigir el ballet, no va a ser una tarea fácil, pero creemos que merece la pena que la Compañía, que ya es historia de nuestro país, perdure. No podría estar en mejores manos", afirma Ullate.

El maestro Ullate en su antiguo despacho (Foto: L.R.)
Y seguro que no anda errado el gran maestro de bailarines, porque si algo no se le puede negar a este genial maño es su indudable habilidad para exprimir y hacer brillar el talento de los bailarines que se han sometido a su enseñanza. Hace unos cuantos años, cuando esta periodista comenzaba a pergeñar una biografía suya me transmitía con tristeza la íntima frustración que sentía al ver que a todos aquellos bailarines y bailarinas a los que él había enseñado a volar por el escenario, no les quedaba otra solución que dirigir sus vuelos a países más sensibilizados que el nuestro con el exquisito mundo del ballet. 

Quizás por esto mismo, para él es un gran honor que una de estas grandes estrellas de la danza que él ha ayudado a despuntar vuelva, con la maleta llena de prestigiosos premios, a tomar la dirección artística de la compañía creada por su maestro. "Para mí Lucía es como una hija -afirma Ullate-. La quiero y la admiro profesionalmente". Lacarra, como dice su maestro "es una de las grandes bailarinas de esta época, con unas capacidades físicas y de interpretación excepcionales, que además, siempre ha mantenido un estrecho vínculo con la compañía".

Eduardo Lao, actual director artístico de la compañía, llegó hace muchos años a la escuela de Ullate cuando ya no era un adolescente, a una edad en la que adaptarse a la exigente disciplina del ballet era casi una crueldad. Pero Ullate supo ver en el joven granadino el talento que pronto le iba a convertir, no solo en uno de sus primeros bailarines, sino también en un gran coreógrafo. Tras 17 años como director artístico de la compañía, Eduardo se manifiesta satisfecho de su trabajo e ilusionado y emocionado con el hecho de que "una gran artista como Lucía continúe la labor que durante estos años he llevado a cabo como director, buscando nutrir y dotar de continuidad el desarrollo artístico de la Compañía. Estoy seguro de que ella aportará todo el amor y experiencia acumulados en su carrera para dar un nuevo impulso hacia adelante a la que siempre será nuestra Compañía".  

Lucía Lacarra (Foto L.R.)
Por su parte, Lucía Lacarra tampoco oculta el "inmenso honor" que significa para ella tomar un relevo tan importante como es la dirección del Víctor Ullate Ballet. "Esta ha sido mi primera casa, donde nací y crecí como bailarina profesional, y siempre he mantenido unos estrechos lazos con ella".

Afirma la bailarina vasca que hace muchos años inició "una búsqueda personal" para desarrollarse como artista "y seguir el camino que me indicaba el corazón". En todos esos años, Lucía ha sido bailarina principal de grandes compañías, como el Ballet Nacional de Marsella, Roland Petit, el Ballet de San Francisco o el prestigioso Bayerisches Staatsballet de Munich. Ha recibido codiciados premios como el Benois de la Dance, el Nijinsky a la mejor bailarina del mundo o el Dance Open Grand Prix de Saint Petersburgo. Llega pues a la casa en la que dio sus primeros pasos como bailarina con un más que digno currículo. Vuelve para convertirse en su directora y dispuesta a utilizar todo lo que ha aprendido "para impulsar a una nueva generación de talentosos bailarines, y para llevar el nombre del Ballet Víctor Ullate por el mundo entero".

Lucía Lacarra seguirá bailando con la compañía. Marlen Fuerte, Josué Ullate, Cristian Oliveri y Dorian Acosta, primeras figuras del Ballet de Víctor Ullate, compartirán escenarios y carteles con ella, la compañía inaugurará una nueva etapa en su historia y, su creador continuará como presidente de la Fundación Víctor Ullate, centrado en la labor social que ésta lleva a cabo, y en la Casa de la Danza. Los demás, aficionados, periodistas y público en general, disfrutaremos a buen seguro de este soplo de aire fresco y soñaremos con que, a lo mejor, algún día, nuestros dirigentes caen de la burra y se dan cuenta de que allende nuestras fronteras además del Real Madrid y del Barcelona se habla de los talentos de la danza "made in Spain".

sábado, 6 de enero de 2018

"Trencanous" por el Ballet de Catalunya

Alexandra Urcía. Foto Josep Guindo

En el Teatre Kursaal de Manresa con todas las localidades vendidas de antemano, el Ballet de Catalunya presentó su Trencanous en la versión del Director Artístico de la compañía, Elías García. Apenas un mes después de su presentación en Terrassa con un programa mixto, la compañía residente en el Centre Cultural de esta localidad cercana a Barcelona, nos ofreció una más que convincente versión de este clásico navideño.

Carolina Masjuan

Que el ballet es un arte extremadamente exigente y difícil y que requiere mucho sacrificio y esfuerzo no es nada nuevo, pero en el caso del Ballet de Catalunya es aún más acusado ya que su lucha por sacar adelante este proyecto por parte de todos, es realmente titánica. Pero ni el equipo directivo y artístico, ni los propios bailarines, se dejan amilanar y siguen persiguiendo su sueño dispuestos a enfrentarse con todos los retos que se les presenten.

Lorenzo Misuri. Foto: Josep Guindo
Esta producción de Cascanueces, montada y ensayada en apenas tres semanas, es un claro ejemplo de su tesón y perseverancia. Habiendo debido afrontar muchos inconvenientes e imprevistos, otros habrían tirado la toalla, pero no fue el caso y con un Kursaal con sus más de 800 localidades vendidas, la compañía presentó su Cascanueces.

La revisión del director artístico, Elías García, contó con la aportación de colaboraciones externas, así, entre los bailes de los invitados a la fiesta del primer acto, se contó con las danzas del Esbart Egarenc del Social,  dirección de Laia Miranda con coreografías de Xavier Bagà y al inicio del segundo acto, antes de dar paso a las danzas internacionales, fueron las pequeñas bailarinas de la escuela de danza de Manresa «Olga Roig» dirigidas por Laura Batallé, las que participaron como ángeles. Un gran acierto a nuestro entender ya que lo hacen más cercano al público además de dotarle de una identidad propia.

Rebecca Storani. Foto: Josep Guindo
La falta de medios que impide que se trate de una gran producción, fue resuelta mediante proyecciones que suplían los decorados y situaban las escenas en los entornos adecuados. Una voz en off explicaba la historia al inicio de cada acto, para que aquellos que no la conocieran pudieran situarse rápidamente.

El peso del primer acto recae sobre todo en la pequeña Clara ¡magnífica Alexandra Urcía! Con una coreografía muy exigente y endiablada en cuanto a ritmo, que no permite ni un respiro, sobre todo al final, en la lucha con los ratones, la pequeña Alexandra se crece de una forma admirable. Su baile es fresco y ligero pero seguro y potente. Su Clara es una delicia, sueñas con ella de forma totalmente armónica, sin ningún reparo, consciente de que dada su fluidez y seguridad puedes permitirte dejarte llevar, fluir con ella y su danza, disfrutando de su viaje hacia su madurez que aborda sin fallo alguno. 

Y cuando tras la escena del espejo que ella, reticente al principio, decide al final traspasar, apareciendo la Clara joven en forma de la deliciosa María Luisa Yohida y desapareciendo la niña, Alexandra nos vuelve a aparecer al poco rato en forma de copo de nieve para clausurar el primer acto, nos admiramos aún más de su fortaleza y solvencia. Un gran bravo a ella que también ha sabido, además, resolver muy convincentemente la pantomima, con gran talento y sin afectación alguna.

Rebecca Storani con los ángeles de la escuela de Olga Roig.
Foto: Josep Guindo

Evidentemente, la gran Rebecca Storani, puntal en todo el ballet como hilo conductor en tanto que Hada de Azúcar, a la vez que Reina de las Nieves y constantemente presente en escena, no puede olvidarse. Rebecca es la gran baza de la compañía, con una técnica espectacular y fuerte personalidad, la hermosa Rebecca nos seduce y admira.

María Luisa Yoshida y Leander Rebholz con Lucien
Vecchierelli y el elenco de las danzas.
Foto: Josep Guindo
Estrella indiscutible del elenco, Rebecca se hace merecedora de la confianza de la dirección tras cada una de las funciones en las que defiende magníficamente los roles de principal que le son confiados. Una suerte para nosotros tenerla aquí y poder disfrutar de su gran arte. ¡Gracias Rebecca !

Otro personaje de peso es Drosselmeyer, Lucien Vecchierelli. Ligero, enigmático y con buena elevación Lucien borda el personaje. Resuelta la batalla de los ratones mediante bailarinas vestidas totalmente de negro, desde las puntas hasta las capas pasando por sus mallas, resultan impactantes acompañando a los excelentes Alessandro Burini como Rey de los Ratones y Lorenzo Misuri como Soldado.

Unen, estos dos jóvenes bailarines italianos, a una buena técnica, un gran carisma. Capaces de abordar distintos papeles con gran solvencia, les convierten en dos de los más importantes bailarines varones del elenco. Lorenzo también destacó en el rol de Arlequin mientras que Júlia Roca fue una preciosa Colombina con su magnífico tutú dorado que le sentaba de maravilla a nuestra hermosa y elegante bailarina.

Ksenia Korobchanskaya y Xavier Bagá. Foto: Josep Guindo
Los padres de Clara fueron interpretados por la bailarina rusa Ksenia Korobchanskaya, actualmente repetidora en la compañía y el bailarín Xavier Bagá. Ambos aportaron su maestría y experiencia en escena, rodeados por el jovencísimo elenco.

El segundo acto, tras los ángeles, nos permitió disfrutar de varios solistas de la compañía que pudieron lucirse con las danzas. Júlia estuvo de nuevo magnífica junto con Lorenzo Misuri en la danza española.

Ambos encajaron de maravilla en esta danza típica con coreografía complicada que resolvieron muy bien. Los trajes, preciosos, les realzaban. Júlia comentó que tenía seis cambios de vestuario en este Cascanueces. Un elenco de veinte bailarines para abordar tal ballet solo puede montarse con gran predisposición y talento por parte de todos los artistas implicados y ambas cualidades no faltan por suerte en el Ballet de Catalunya.

Mathilde Marlin, Lucien Vecchierelli y Jaume Ruiz.
Foto: Josep Guindo

Para la danza árabe, Mathilde Marlin, Lucien Vecchierelli y Jaume Ruiz, nos deleitaron con su clase y magníficos portés. Los dos chicos al servicio de la belleza de la bailarina francesa que lució fantástica en esta danza de equilibrios y precisión muy bien arropada por ambos.

Alessandro Burini. Foto: Josep Guindo
La deliciosa danza china nos llegó con Madoka Sasaki, Valeriia Kuts y Yukari Mizu, las tres espléndidas.

En cuanto a la danza rusa, tan espectacular cuando es abordada por buenos bailarines, tuvo en los magníficos Lorenzo Misuri y Alessandro Burini a unos inmejorables intérpretes.

Los Mirlitones con Alexandra Urcía, Miho Okamura y Rossana Morelli, muy solventes en sus variaciones, completaron las danzas para dar paso al magnífico Vals de las Flores.

Y llegó la hora del Grand Pas final. Para empezar, María Luisa lució toda su delicadeza y dulce expresión encandilando a la audiencia muy bien secundada por Lucien Vecchierelli y Leander Rebholz que la hicieron brillar en los magníficos portés para seguir con el tradicional Pas de Deux del Príncipe y Clara y las codas.

Aunque los nervios jugaron alguna mala pasada, en conjunto el exigente Grand Pas se resolvió correctamente. María Luisa posee un enorme potencial que seguro irá mostrando conforme gane tablas y seguridad y Leander tiene el físico perfecto para encarnar al príncipe clásico, además de ser un muy buen partenaire en los portés. El público les dedicó una cálida ovación.

Julia Roca y Lorenzo Misuri con Julien Vecchierelli.
Foto: Josep Guindo
Al final, cuando la pequeña Clara despierta del sueño y todo el elenco aparece en escena los aplausos estallaron y obligaron a abrir en tres ocasiones el telón para poder aplaudir a satisfacción de la audiencia que había disfrutado enormemente y quería mostrárselo y agradecérselo.

No importaba si se era experimentado o neófito, nadie fue ajeno a la magia y buen hacer de nuestra compañía de ballet, el Ballet de Catalunya. 

Ya van teniendo citas en diversos teatros de la geografía catalana, después de Manresa les esperan Vilafranca, Granollers y sobre todo, claro está, Terrassa, su casa. Pero con vocación de Ballet de Catalunya deben girar por todo el territorio e ir ampliándolo a España entera y allende nuestras fronteras. 

Rebecca Storani, Leander Rebholz y María Luisa Yoshida.
Foto: Josep Guindo
Tienen ya dos programas y pronto habrá un tercero. Hay que apoyarles, darles a conocer, que el público les vaya viendo y familiarizándose con ellos. Y que los posibles mecenas y sponsors vean cuanto aportaría a su imagen disponer de su logo asociado a una iniciativa cultural de tal nivel. Nosotros ya somos asiduos y desde estas páginas recomendamos a todos que no se pierdan ninguna oportunidad de acercarse dondequiera que bailen. No se arrepentirán.

Resumen del espectáculo en las Notícies de TV3

Ficha Artística

Direcció General | LEO SORRIBES
Direcció Artística | ELIAS GARCIA i LARISSA LEZHNINA
Directora de Producció | MARINA QUERA
Música | PYOTR TCHAIKOVSKY
Coreografia | ELIAS GARCIA
Assistents artístics | LEO SORRIBES i KSENIA KOROBCHANSKAYA
Guió Original | MARIUS PETIPA
Producció i Guió | ELIAS GARCIA i LEO SORRIBES
Direcció Tècnica i Il·luminació | RICARDO ALEGRIA
Escenografia | TULIO ROLANDI, PEPE URCIA
Vestuari | MARTINA MONTORFANI, GINA NUNURA, MAFER URCIA, LEO SORRIBES
Mestres de Ballet | ANGELES LACALLE, KSENIA KOROBCHANSKAYA, GLORIA GELLA
Amb la participació extraordinària del “Esbart Egarenc del Social” (Dir. Art. Laia Miranda) i de l’Escola de Ballet “Olga Roig” (Dir. Art. Laura Batallé)

Yukari Mizu, Valeriia Kuts y Madoka Sasaki
Foto: Josep Guindo
CAST

PRIMER ACTE (2 Escenes)

CAST PRINCIPAL
Fada de Sucre: Rebecca Storani
Herr Drosselmeyer: Lucien Vecchierelli
Clara: Alexandra Urcia / Maria Luisa Yoshida
El Príncep Trencanous: Leander Rebholz

ARTISTES
Mare: Ksenia Korobchanskaya
Pare: Javier Bagá

Ballet de Catalunya. Vals de las Flores. Foto: Josep Guindo

SOLISTES I COS DE BALL

Cadets: Alexandra Urcia, Miho Okamura, Valeriia Kuts, Rossana Morelli, Elena Marchesi, Lucien Vecchierelli, Lorenzo Misuri, Alessandro Burini, Leander Rebholz, Jaume Ruiz
Arlequí: Lorenzo Misuri
Colombina: Júlia Roca
El Soldat: Lorenzo Misuri
Rei Ratolí: Alessandro Burini
Els Angelets: Alumnes de l’Escola de Ballet “Olga Roig”
Dansa Convidats a la Festa: Ballarins del “Esbart Egarenc del Social”
Reina de les Neus: Rebecca Storani
Neus: Júlia Roca, Madoka Sasaki, Alexandra Urcia, Mathilde
Marlin, Rossana Morelli, Yukari Mizu, Clara Del Cerro, Giuliana Restivo, Victoria Aletta, Mònica Gomez, Elena Marchesi, Valeriia Kuts, Miho Okamura, Lisa- Marie Vervoort

Rebecca Storani y los copos de nieve. Foto: Josep Guindo

SEGON ACTE (1 ESCENA i EPÍLEG)

Dansa Espanyola: Júlia Roca i Lorenzo Misuri
Dansa Àrab: Mathilde Marlin, Lucien Vecchierelli, Jaume Ruiz
Dansa Xinesa: Valeriia Kuts, Yukari Mizu, Madoka Sasaki
Dansa Russa: Lorenzo Misuri i Alessandro Burini
Mirlitons: Alexandra Urcia, Miho Okamura, Rossana Morelli
Vals de les Flors: Júlia Roca, Madoka Sasaki, Mathilde Marlin, Yukari Mizu, Clara Del Cerro, Giuliana Restivo, Lisa- Marie Vervoort, Mònica Gomez,
Elena Marchesi, Valeriia Kuts, Alexandra Urcia, Miho Okamura, Lucien Vecchierelli, Lorenzo Misuri, Alessandro Burini, Jaume Ruiz
Gran Pas de Trois: Maria Luisa Yoshida, Leander Rebholz, Lucien Vecchierelli
Variació Clara: Maria Luisa Yoshida
Variació Príncep Trencanous : Leander Rebholz
Coda: Maria Luisa Yoshida i Leander Rebholz
Epíleg Clara: Alexandra Urcia

Bailarines del Esbart Egarenc del Social.
Foto: Josep Guindo






viernes, 22 de diciembre de 2017

Anna Karenina de Boris Eifman en el Liceu

Anna Karenina. Foto: Souheil Michael Khoury

Boris Eifman es un coreógrafo dramático muy prolífico que cambió el concepto del ballet clásico existente en la Rusia de los setenta. Anna Karenina es uno de sus ballets más celebrados que en el Gran Teatre del Liceu vivimos como una fiesta, agotando localidades para las cinco funciones programadas. 

Carolina Masjuan

La primera representación del ballet Anna Karenina de Boris Eifman fue en 2005 y confirmó una vez más la reputación del coreógrafo de San Petesburgo, como el creador más destacado de su país. Desde entonces ha llenado los teatros de toda Europa y América cosechando buenas críticas y el aplauso del público y convirtiéndose en uno de los más estimulantes ballets contemporáneos de raíces eminentemente clásicas, gracias a la sabia interacción entre coreografía y música. 

Eifman Ballet, Anna Karenina. Foto: Hana Kudryashova
Una selección musical que incluye una gran variedad de obras de Chaikovski como la Serenata para cuerdas en Do Mayor, las Suites núm. 1 y 3, Souvenir d’un Lien Cher, la Sinfonía núm. 6 y núm. 2, Hamlet y Romeo y Julieta entre muchas otras, interpretadas por la Orquesta Sinfónica del Liceu bajo la batuta del maestro surafricano Conrad van Alphen, así como una parte contemporánea grabada.

Treinta y seis bailarines en escena cuentan esta historia que gira entorno al triángulo amoroso formado por Anna-Karenin-Vronski y que nos acerca a las vicisitudes de una mujer absorbida y destrozada por la pasión, dispuesta a sacrificarlo todo. En palabras del propio Eifman, el drama de esta mujer renacida, se expresa mediante la plasticidad del cuerpo en una pieza que habla del presente y no del pasado, de las emociones actuales y de los claros paralelismos con la realidad contemporánea. 

Con más de cuarenta títulos en su haber, actualmente Boris Eifman es uno de los coreógrafos vivos de más sólida trayectoria entre los creadores rusos. Creó su compañía en 1977 en San Petersburgo, concebida y desarrollada como un laboratorio experimental. Sus primeras actuaciones generaron reacciones entusiastas por parte del público y ciertas reservas por parte de los defensores del ballet tradicional que no se mostraron abiertos al aceptar la autoridad del entonces joven coreógrafo. 

Anna Karenina. Foto: Guillermo Galindo
A finales de los 70 y principios de los 80, Eifman crea su propio repertorio. Así el coreógrafo y su compañía exploran nuevos géneros. En este sentido, Eifman crea actuaciones con una característica que le define: patrones coreográficos sorprendentemente nítidos, destinados a expresar las pasiones ardientes de los roles principales de los ballets. 

La compañía, formada por bailarines ganadores de concursos y premios otorgados, entre otros, por el Gobierno de Rusia, se distingue por su brillante técnica, su dedicación única y su gran inteligencia en el escenario.

A pesar de su probado prestigio y reconocimiento internacional, Boris Eifman sigue reclamando un teatro para su compañía. Los estrenos los realizan en el Teatro Alexandrinsky de San Petesburgo pero sigue a la espera de la construcción de un impresionante centro para la danza que él mismo ha proyectado para San Petesburgo. De momento, eso sí, el gobierno de la ciudad ha impulsado la creación de su academia de danza.

Para la función del jueves la compañía ofreció el segundo elenco, con la sustitución por una lesión en el último momento, del bailarín que debía interpretar el papel de Vronski por otro bailarín de la compañía que probablemente se estrenara en el rol, dado que todos los bailarines le aplaudieron al finalizar la representación.

Este no es un ballet que narre la novela como podemos encontrar en otras versiones de la obra de Tolstoi, como por ejemplo en la de John Neumeier estrenada en Julio de este año y de la hicimos nuestra crónica aquí No hay para nada la historia de las tres familias en escena, faltan muchísimos personajes. Sólo brevemente al principio sale Kitty, la prometida de Vronsky. La historia se centra en el trío amoroso, basado en los personajes principales de la novela y cuyo desarrollo transcurre más o menos como en la novela pero sin que la trama resulte evidente.

Anna Karenina. Eifman Ballet. Foto: Souheil Michael Koury

La puesta en escena es magnífica, las partes corales espectaculares, la coreografía, aunque simple en el sentido de la secuencia entre pasos a dos, tríos y todo el elenco, es impactante en la forma de mover a los bailarines, en la exigencia de figuras clásicas llevadas al límite, en unos portés muy elaborados y exigentes, muy rápidos y constantes, que los bailarines dominan con una maestría apabullante.

El vestuario es igualmente muy bello, el baile de máscaras cuando los amantes se han instalado en Venecia como un último intento de salvar su amor, es suntuoso.

Anna Karenina. Foto: Hana Kudryashova
Cuando ya próximo el fin, con la bella música de la obertura de Romeo y Julieta de Chaikovski, el cuerpo de baile se desnuda para arropar a una Anna Karenina frágil, desesperada y algo trastornada, desnuda también, con su larga y hermosa cabellera rubia suelta, para desarrollar una danza más contemporánea, es cuando podemos apreciar la gran versatilidad de los bailarines y la maestría del coreógrafo.

El suicidio de Anna, subida al andamio que representa la estación y con el cuerpo de baile masculino inmerso en una danza frenética simulando el tren, es impactante.

Pero si en la parte técnica los bailarines estuvieron espectaculares, la parte dramática no la acompañó tanto en cuanto a la capacidad de los artistas principales para transmitir los distintos sentimientos de sus personajes. Solo Karenin, Sergey Volobuev, que él sí, a una danza alucinante de ligereza y precisión ya sea en sus solos como en los portés, aportaba una fuerza magnética y una interpretación que te permitía vivir con él toda la frustración, rabia y desesperación del marido despechado. Un bailarín que suponemos veterano en la compañía pero que es sin duda una de sus grandes estrellas.

Anna Karenina. Foto: Souheil Michael Koury
Anna Karenina, Daria Reznik, magnífica, con una gran flexibilidad que le permitía lucirse técnicamente ante la gran dificultad del rol, no alcanzaba a transmitir las emociones por las que pasa en el transcurso de las dos horas del ballet. En cuanto a Vronsky, Igor Subbotin, apuesto y convincente en su rol asimismo tan exigente, tampoco aportaba al personaje el dramatismo necesario para mostrarnos todos sus estados pasionales.

No obstante pese a esa frialdad en el dramatismo, el altísimo nivel de los bailarines, la fuerza de la coreografía, la belleza y el magnetismo de todo el ballet, junto con una escenografía de Zinovy Margolin basada en andamios y columnas de bronce sabiamente iluminados y el magnífico vestuario de Slava Okunev, nos permitieron vivir una gran noche de ballet que todo el público celebró entusiastamente.

Nuestro tan bello teatro debería incrementar las funciones de danza, sobre todo de ballet clásico, con grandes compañías y un repertorio variado. Ya que no parece dispuesto a tener compañía propia, al menos que no deje desamparados a quienes amamos esta forma artística.

Dicen los entendidos que no es ésta la obra maestra de Eifman si no que es su Gisele Roja. Acabamos de descubrir esta compañía y por lo que vimos con Anna Karenina, estaríamos encantados de tener más ocasiones de ir conociendo su trabajo.



martes, 19 de diciembre de 2017

Terrassa: Gala bailarines del Ballet de la Ópera de París


Alice Renavand y Alessio Carbone en Le Parc.
Foto: Josep Guindo

Para la Gala Final de Temporada de este año la compañía invitada en Terrasa ha sido el Ballet de la Ópera de París, dirigida actualmente por la étoile Aurelie Dupont. Un grupo de bailarines estrellas y solistas nos han ofrecido toda la elegancia y la pureza de la tradición francesa, un viaje en el extenso repertorio de la compañía para descubrir algunas piezas originales de las últimas creaciones, que se han sumado al repertorio del gran teatro francés.

Carolina Masjuan

Estaba previsto que la propia Aurélie bailara en la Gala, pero una lesión le impidió estar en Terrassa. Adrià Fornés, director del centre cultural, leyó un comunicado de la directora y bailarina étoile en el que dirigiéndose al público asistente, lamentaba no poder estar ahí, pero mostraba su convencimiento de que no se la echaría de menos, dada la gran calidad de los bailarines así como del programa, cuidadosamente confeccionado para que se pudiera disfrutar de la gran variedad de estilos que tiene la compañía en su repertorio

Ambre Chiarcosso y Arthur Raveau
en La Sylphide. Foto: Josep Guindo
Aurélie Dupont entró en la escuela de danza de la Ópera de París en 1983 y desde que integró la compañía participó en todas las grandes producciones del repertorio clásico y contemporáneo. En 1996 fue promocionada a Primera Bailarina y tras una actuación de Don Quijote en 1998, fue nombrada étoile. Desde agosto de 2016 es también la Directora Artística.

Otra étoile anunciada y que tampoco bailaría fue Laetitia Pujol, la bailarina de Toulouse que como Aurélie, ya hizo sus adieux como bailarina pero que no obstante, sigue participando en alguna Gala.

Algunas piezas contaron con música en directo, algo que desde el Centre Cultural están cada vez incentivando más y que supone un valioso añadido a las funciones.

Las versiones de los clásicos de Petipa que nos ofrecieron, El Lago de los Cisnes y el Quijote, fueron las que Rudolf Nureyev creara en su época de director y que son las que la compañía mantiene. Para La Sylphide de Bournonville es la versión de Pierre Lacotte la que se baila en París.

Las étoiles, Myriam Ould-Braham (El Lago), Marie-Agnès Guillot (Signes), Alice Renavand (Le Parc y Together Alone) brillaron especialmente, acompañadas por el grupo de bailarines solistas y de menor rango de la compañía, pero todos con el elegante estilo y la clase propia de la escuela francesa.

Además de los clásicos, no podía faltar el ahora ya también “clásico” In the Middle, creado especialmente para la ópera de París por William Forsythe, el solo de Le Bourgeois o Signes de Carolyn Carlson.

Valentine Colasante y Antonio Conforti
en In the Middle... Foto: Josep Guindo
Un coreógrafo contemporáneo que ha creado varias piezas para la prestigiosa compañía francesa, Angelin Preljocaj, estuvo magníficamente representado por un paso a dos de Le Parc, el mejor sin duda de la pieza, de la que es muy famosa su impactante parte del beso por haber sido anuncio de una compañía de aviación francesa. Alice Renavand y Alessio Carbone estuvieron magníficos, emocionando profundamente a la audiencia.

Preludio y Together Alone fueron bailadas con Andrea Turra acompañando al piano y la dinámica y sorprendente Aunis, con acompañamiento de acordeón de Christian Pacher y Gerard Baraton quienes tras la intervención de los tres bailarines, nos ofrecieron un fragmento ellos solos entre el público para dar paso al ballet final de programa, Etudes, una muestra de virtuosismo con todos los bailarines de punta en blanco en escena, con la excepción de Marie-Agnès Guillot que se unió a ellos para los saludos.

Un magnífico colofón a una magnífica temporada. Es un acierto clausurar las temporadas con Galas de estrellas de las más prestigiosas compañías del mundo, ya sea el Royal Ballet de Londres (temporada pasada) esta misma de la Ópera de París o como la ya anunciada para el año que viene con bailarines de las dos más prestigiosas compañías de San Petesburgo, el Mariinsky y el Mijailovsky, que ya esperamos con ganas. 

Pero antes nos esperan grandes propuestas de danza. No se duerman para adquirir localidades ya que éstas ya empiezan a volar, los abonados son cada vez más y más fieles y el público en general también se va haciendo adicto a Terrassa.

Compra de localidades aquí
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PROGRAMA

PRELUDI (Ben Stevenson / Serguéi Rajmáninov)
Bailarines: Bianca Scudamore y Alessio Carbone
Pianista: Andrea Turra

• LA SYLPHIDE, Paso a dos (August Bournonville / Herman Severin Løvenskiold)
Bailarines: Ambre Chiarcosso y Arthus Raveau

• IN THE MIDDLE, SOMEWHAT ELEVATED, Paso a dos (William Forsythe / Thom Willems)
Bailarines: Valentine Colasante y Antonio Conforti

• LES BOURGEOIS, Solo (Ben Van Cauwenbergh /Jacques Brel)
Bailarín: Giorgio Fourès

• LE PARC, Pas a dos (Angelin Prejlocaj / W. A. Mozart)
Bailarines: A. Renavand y Alessio Carbone

• AUNIS (Jacques Garnier / Maurice Pacher)
Bailarines: Julien Guillemard, Pablo Lagasa y Francesco Mura
Acordeonistas: Christian Pacher y Gerard Baraton

-media parte-

• TOGETHER ALONE (Benjamin Millepied / Philip Glass)
Bailarines: A. Renavand y Alessio Carbone
Piano: Andrea Turra

• ALLES WALZER, Solo (Renato Zanella / Johann Strauss)
Bailarín: Valentine Colasante

• SIGNES, Paso a dos (Caroline Carlson / René Aubris)
Bailarines: Marie-Agnès Gillot y Antonio Conforti

• EL LLAC DELS CIGNES, Paso a dos, Acto IV, Adagio (Rudolf Nureyev / P. I. Tchaikovsky)
Bailarines: Myriam Ould-Braham y Arthur Raveau

• DON QUIXOT Grand Pas de deux, Acto III, Divertissement (Marius Petipa / Ludwig Minkus)
Bailarines: Bianca Scudamore y Francesco Mura

• ÉTUDES (Simone Valastro / Carl Czerny)
Todos los bailarines


La Compañía de Víctor Ullate celebra en 2018 su 30 aniversario


 Ayer, 18 de diciembre, tuvo lugar el evento inaugural del 30 Aniversario de la Compañía de Danza de Víctor Ullate en la sede de la ORCAM en Madrid. Este evento supone el pistoletazo de salida de un año que estará lleno de celebraciones, ya que la Compañía celebra en 2018 treinta años de trayectoria.


La Danza fue protagonista de una velada donde los bailarines profesionales del Víctor Ullate Ballet se unieron a los alumnos de la Fundación y Escuela Víctor Ullate para deleitar al público con un magnífico espectáculo de Danza acompañado por la música en directo a cargo de la ORCAM.
 
En este encuentro entre amigos el maestro Ullate habló del origen de la Fundación para la Danza Víctor Ullate y de su sueño de poner en pie “La Casa de la Danza", un sueño que poco a poco va tomando forma, en palabras del propio Ullate:
 
"Mis sueños han sido siempre el motor de mi vida: soñé con tener una Compañía de danza y muy pronto cumpliremos 30 AÑOS. Llevo mucho años soñando crear la Casa la Danza. Y por eso en 2010 puse en marcha la Fundación para la Danza, el primer ladrillo de lo que en el futuro podría ser  este gran proyecto".

Tres (Foto: Josep Aznar)


También hizo un recorrido por la historia de la Compañía, por estas tres décadas de trabajo y esfuerzo y destacó los eventos que conformarán la celebración de este 30 Aniversario.
 
Al término de la gala los asistentes pudieron disfrutar de un cóctel por cortesía de Freixenet, Flor de Esgueva, Pedro Larumbe y Casa Santoña, que, como en otras ocasiones, prestaron su apoyo a la Fundación para la Danza Víctor Ullate. 
 
Además en esta ocasión los alumnos de la titulación de hostelería de Aprocor, perteneciente a Down España, se encargaron de atender a los invitados durante el cóctel.